Actualizadas las recomendaciones para la prevención del cáncer en relación al balance energético y la grasa corporal

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A raíz del tercer informe de la World Cancer Research Fund/American Institute for Cancer Research se han actualizado las recomendaciones para la prevención del cáncer con la evidencia científica disponible hasta 2018. En relación al balance energético y la grasa corporal, hay numerosos factores asociados con el aumento o la disminución del riesgo de desarrollar cáncer.

 

Sobrepeso, obesidad y cáncer: un grave problema de salud pública

El sobrepeso y la obesidad se caracterizan por un exceso de peso a expensas de grasa corporal. Estas enfermedades están consideradas como uno de los principales problemas de salud pública relacionados con la nutrición de la actualidad, en especial, en población infantil. La prevalencia de estas enfermedades está aumentando drásticamente, siendo la estimación actual de 1,97 billones de adultos los que la padecen. Este aumento se debe en parte, a cambios en los sistemas alimentarios, en los patrones dietéticos y en factores de los estilos de vida.

 

Exceso de grasa corporal y 12 tipos de cáncer

En el tercer informe de Dieta, Nutrición, Actividad física y Cáncer: Una perspectiva global se ha identificado 12 tipos de cáncer asociados con un aumento de la grasa corporal:

  1.    Boca, faringe y laringe
  2.    Esófago
  3.    Estómago
  4.    Páncreas
  5.    Vesícula biliar
  6.    Hígado
  7.    Colorrectal
  8.    Mama (en mujeres posmenopaúsicas)
  9.    Ovario
  10.   Endometrio
  11.   Próstata
  12.   Riñón

 

Principales evidencias en relación a la dieta, actividad física y la ganancia de peso en niños y adultos

Dentro de las principales evidencias que relacionan estas enfermedades con distintos factores dietéticos y de los estilos de vida, algunas de las más importantes según el grado de evidencia son las siguientes:

–      Evidencia fuerte convincente de disminución del riesgo: andar

–      Evidencia fuerte convincente de aumento del riesgo: comportamientos sedentarios, disminución de la actividad física y consumo de alimentos y bebidas densos en calorías (en niños).

–      Evidencia fuerte probable de disminución del riesgo: actividad física aeróbica, alimentos con fibra, seguir un patrón dietético mediterráneo y lactancia materna.

–      Evidencia fuerte probable de aumento del riesgo: comportamientos sedentarios, disminución de la práctica de actividad física y consumo de alimentos y bebidas densos en calorías (en adultos), ingerir comida rápida y seguir un patrón de dieta occidentalizado (patrón caracterizado por la alta ingesta de azúcares libres, carnes y grasas).

–      Evidencia limitada de disminución del riesgo: cereales integrales, frutas y verduras y la lactancia materna.

–      Evidencia limitada de aumento del riesgo:  bajos niveles de actividad física y consumir cereales refinados.

 

Implicaciones del sobrepeso y la obesidad

Por otra parte, una mayor grasa corporal también aumentaría el riesgo de cáncer de tiroides, mieloma múltiple y meningioma. El sobrepeso y la obesidad se asocia con numerosas comorbilidades entre las que son destacables el aumento del riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, hipertensión arterial y enfermedades cardiovasculares.

El aumento de estas enfermedades crónicas tiene importantes implicaciones económicas tanto globales como nacionales, siendo uno de los ejemplos más destacables los gastos en los sistemas sanitarios de salud en especial, en los países de altos ingresos.

 

Balance de la ingesta energética y del gasto energético

El mantenimiento del peso corporal durante la edad adulta está influenciado por la ingesta energética a través de alimentos y bebidas, el gasto energético asociados a la práctica de actividad física, numerosas interacciones relacionadas con el apetito, variaciones genéticas y factores sociales. Algunas de las mayores influencias asociadas con el balance energético y el control del peso, incluyen aspectos relacionados con la genética, la epigenética, la programación materna, la microbiota intestinal, los factores psicosociales y los factores medioambientales y políticos.

La investigación en sobrepeso, obesidad, nutrición y cáncer: principales conclusiones

Las principales recomendaciones establecidas según la evidencia científica disponible actualmente incluyen el mantenimiento de un peso saludable, ser físicamente activo, llevar un patrón de dieta saludable y limitar o evitar el consumo de alcohol.

Enlace al documento completo

Para obtener más información, se puede acceder al informe completo a través del siguiente enlace: https://www.wcrf.org/sites/default/files/energy-balance-and-body-fatness.pdf